Dosifiquémonos

Tienes que beber más agua. Come más que estás muy delgado. Deja de fumar, el tabaco es malo. Tienes mala cara… VALE. VALE YA por favor! Si lo sé, vivimos en un mundo errático pero para, para unos segundos y visualiza. Toma aire, respira hondo. Vete a dar un paseo por la montaña o date un descansito con tu amigo Buda… Pero deja de dar por el culo ya porfaplease! Cuando el universo parece alinearse en todos los seres del mundo y estos parecen transformarse en una especie de Gremlins toca-cojones, entonces aparece el espíritu de supervivencia. El cuerpo utiliza el estrés como arma de defensa y ante eso nunca estamos preparados. Sobreviven los más fuertes se dice. Cuando muchas veces me dicen: “que tranquilo se te ve” y les respondo que soy la persona más nerviosa del mundo; se quedan sorprendidos. ¿Qué tal si además de hacernos un selfie nos hacemos un autoanálisis? Que miedo nos da mirar para adentro. No somos débiles pero si algo acomodados. La evolución del cerebro a veces parece ser un sinsentido si seguimos comportándonos como gente tóxica. Un virus que contagia cada vez con más presencia. Las cosas qué nos molestan nos acaban poseyendo y lo que nos rodea parece ser la alergia de las alergias que finalmente nos atrapa. Siempre tiramos para lo fácil y nos conformamos. Pues muy bien, acomódense señoras y señores, que tal si respetamos las señales de tráfico y en lugar de saltarnos el stop nos detenemos y con ello, nos sentimos más relajados y pletóricos por el buen hacer.

Hacer las cosas bien o hacer las cosas mal. El bien y el mal. La luz y la oscuridad. Menos samba y más trabajar. Madre mía la cantidad de frases y reflexiones tóxicas con las que nos toca lidiar. Esas situaciones externas nos marcan más que lo propio interno. Lo propio y personal. El ser uno mismo es tan complicado que se prefiere tirar de lo que “se dice” como arquetipo a seguir. Si la gente dibujara o pintara se sentiría mejor pero mejor nos sentimos con los que dibujan o pintan, ver una peli o ir al teatro donde se escenifica la vida pura. El espejo del mundo es más atrayente que el espejo del alma, este, más sorprendente como la vida en sí. Pese a que muchas veces vernos es molesto y nos desagrada, como bien se dice en meditación: “Quédate tanto con lo bueno como con lo malo, pues todo pasa y aceptándolo se fluye mejor”. Quedarse con “algo” en concreto parece una buena opción y siempre es con lo bueno cuando lo mejor es no seguir en línea recta sino seguir en ondulaciones mientras avanzamos. Esas inclinaciones son cambios, reflexiones hechos y circunstancias positivas que nos hacen avanzar pese a dar tumbos e ir sorprendiéndonos con cada meneo.

Párate un momentos, dedícate unos segundos. Este no tiene abuela, va de sobrado, tiene el ego muy subido… sin ego somos nada. Con mucho peor… Dosifiquémonos.

Reflejo Serpiente

Toni H Carné – Octubre 2015