Influencias – Estilos Artísticos

Puro SurrealismoSi algo me ha marcado significativamente en mis años pintando, fué un comentario en una de mis exposiciones (en la Sala Per For Art de Barcelona). Exactamente fueron varios comentarios, pero el más remarcable y próximo a mi punto de vista pictórico fue el de un espectador que con amplia experiencia en el mundo artístico, destacó la notable influencia en mi obra, del mundo del cómic. No es la primera vez que oigo esa comparativa y es algo que siempre me esboza cariño y admiración hacia los más elocuentes observadores de mis pinturas.

Me crié absorbiendo comics, me dejé llevar por el talento de artistas como Manara, Serpieri, Royo, Vallejo o Corben entre otros. Cimoc, Tótem o Zona 84 formaron parte en mi juventud durante mucho tiempo de mi selección favorita de la imaginería y la fantasía. Pura inspiración en una época en la que pasé de copiar paisajes el óleo a plasmar el inconsciente y con ello a «Distorsionar la Realidad». Empezó a entrar en mi mente al mismo tiempo, el Arte mórbido y depravado de H.R. Giger o el Surrealismo perfeccionista de Dalí. Ya más adelante fueron entrando en mi mundo, con lo que su influencia empezaría a fusionarse en mis próximas creaciones. Ilustración y pintura clásica. Todo estilo es inspirador y la mezcla entre ellos es especial. Esa influencia puede hacer singular una creación pictórica y la mezcla de géneros (Realismo y Surrealismo) ofrecen resultados más que curiosos.

Siempre buscamos algo que nos haga diferentes y muchas veces nos cuesta encontrarlo, incluso, cuando lo encontramos, muchas veces no somos conscientes de ello y ahí entra y está la importancia vital del público, de los críticos, de los apasionados. Difundir tu obra, exponer en galerías y mostrar la variopinta colección de trabajos cada uno con su peculiar plasmación sin alejarse nunca del ideal primario… Mantenerlo, es de una dificultad a veces inconsciente pero notable. Fácil pero al mismo tiempo difícil, complicado. Si te alejas de tu estilo te alejas de la esencia, sucumbiendo finalmente a una experimentación arriesgada. Me he planteado muchas veces probar algo diferente a ese coctel motivador… Pero, da para mucho ese juego. Pasar de un paisaje realista o un retrato (algo cercano y palpable) a pasar por una grotesca caricatura de un personaje que transita por ese mundo tuyo interior, «surreal». Todo cercano y extraño al mismo tiempo, como la vida misma.

Los rasgos humanos junto a la exageración y el máximo paroxismo de la abstracción. Si algo te enseñan en  tus años de formación académica es a seguir un patrón. Dalí renegó de academicismos pero quiso pintar como Bouguereau. Picasso rompió su academicismo y escogió lo geométrico… ¿Porqué no aprovechar la mancha de un dibujo a tinta y pasar a ser finalmente de un simple estudio a un curioso y asombroso boceto? Y las caras? Esas expresiones exageradas, acentuando miradas y gestos, tan típicas del cómic…

Crear un mundo, hacerlo tuyo y expandirlo a los demás es algo inspirador. La controversia y la antítesis están a la orden del día. De creer en todo a no creer en nada… Todas esas reflexiones y convencionalismos, estereotipos y arquetípicas ideas, deben sucumbir a tu mente y dentro de esa metamorfosis, expandirse como se expandió el mismo universo.

Recordar esas palabras da fuerzas. Son melodías de cándidos recuerdos. Me gusta ese juego, me gusta esa espontaneidad que hoy en día aún planea por esos crepúsculos y esos cielos azules. Variopintos personajes cuentan historias y realizan actos en esos paisajes con esos aparentemente lejanos e inalcanzables horizontes que muestran el infinito, el destino, el futuro y la sorpresa, el misterio y la reflexión.

Toni  H. Carné