El público, el mejor crítico

Expo Barcelona 2005

Pornográfico, pervertido, traumatizado, tarado, pajillero, incluso machista… Está claro que los mejores críticos son el público; la gente que mira tu obra, que reflexiona y se deja llevar, soltando diversidad de opiniones, todas bien recibidas. ¡Qué enorme placer!
Que vean un culo en su máxima expresión. Elementos saliendo de una vagina, monstruos nacidos de cuerpos humanos, personas haciendo sus necesidades envueltas en una orgía de sexo desenfrenado y loco…
Llámenlo fijaciones, obsesiones o simple provocación directa; todo es aceptable. El pintar es como el cagar. Algo natural y, tarde o temprano, el cuerpo tiene que expulsar lo que ha digerido. Como la mente,siempre en su constante divagar, ese constante no parar… Si no sale, revienta la cabeza como una sandia.
En la E.G.B no podía evitar dibujar sexo esperpéntico y muertes grotestcas mientras el profesor nos daba su aburrida clase de castellano. En la escuela de Arte, con historia del arte, no podía evitar transportarme a la época, mientras mí querida y recordada Blanca, hablaba y hablaba sin parar… ¡Acción reacción!
Algunas de mis exposiciones han tenido momentos memorables, en cada una de ellas he podido observar las reacciones del público y se disfruta tanto con ello; sus miradas, sus gestos. Recuerdo una en concreto donde una persona, una chica que no conocía y que venía acompañada por su novio. Se acercó a mi mientras contemplaba uno de los cuadros y me hablaba referente a este (el de una mujer teniendo un orgasmo y con sus manos se toca la cara, envuelta en un juego de luces y sombras) según me contaba la muchacha; la obra le despertó sensaciones y recuerdos, se sentía identificada con esa chica, el momento y provocó tal estremecimiento en la ella, que parecía experimentar lo más cercano al orgasmo que tenía la del cuadro. Le encantó y yo, no pude sentirme más pleno y satisfecho (al mismo tiempo veía a su pareja, algo perplejo y algo perdido a unos metros de ella).
Maravillosa y sentida, la opinión positiva del público asistente. Gran momento! Como esa pintura mía, que transmitía y decía algo a los demás…
Recuerdo también otra exposición donde vino a verme mi amiga, mi amor, mi musa, acompañada por su pareja y en una conversación abierta y directa, comentó que se sentía la mujer más observada y morbosa de toda esa sala repleta de gente… Inolvidables todos esos momentos.
Estos hechos son los que te llenan, estas personas tan sinceras, las críticas son muy buenas y necesarias (positivas, en estos ejemplos). Buenas son las críticas voraces;nada de palabrería de esos “personajillos” que se dan de entendidos, cuando realmente solo se dejan llevar por su ego y delirios de grandeza… Señoras y señores ¡EL PÚBLICO! Si quieres que tu obra sea machacada, expón e invita a todo el que puedas. Tu creación debe ser considerada, insultada, destruida, endiosada, machacada… debe ser bien criticada, tanto en lo bueno como en lo malo y el público «is the best of…»

Dalí dijo “Quien quiere interesar tiene que provocar”. El vivió de este lema casi toda su vida, la publicidad y el marketing a la orden del día. Yo me quedo con el Dalí joven, el Dalí no famoso. El puro y Visceral, de cuando despertó su arte verdadero. Con esas imágenes viscerales y ese surrealismo libre de añadidos y fuera de convencionalismos e inventos.
Toda mi vida he pintado como terapia. Toda mi vida he plasmado sin pensar en el “que dirán”. Perdí la vergüenza al nacer cuando vine al mundo completamente desnudo y el desnudo, forma parte de mi vida. Pintar desnudos es algo intrínseco en mi personalidad. Me gusta la expresión más subconsciente y es por ello que al perder muchas veces “el control sobre tu creación” eso; la convierte en especial y en carne de cañón para el puritanismo y el acomodamiento del pensamiento de esta sociedad. Esto conlleva que te cuelguen etiquetas, que des mala impresión o que algún sector concreto se sienta atacado o muchos por su sensibilidad exagerada, dolid@s con reacciones equivocadas hacia tu obra. ¿Por que no conocer un poco lo que ves e incluso a quien pinta lo que ves? Con el paso del tiempo esos pensamientos inculcados no parecen pulirse, mejorarse o simplemente eliminarse (para así estar mucho mejor). Seguimos estancados y a muchos artistas no toca lidiar con ello y; que remedio… No pasa nada el pintor visceral se crece ante lo que hay en el mundo! En mi caso no puedo sentirme más motivado, si algo tengo que reconocer y estoy orgulloso es que me ha tocado plasmar la realidad y con ello provocar de un modo visceral no premeditado. Crear reacciones. ¿Que mejor entonces?

Adoro el cuerpo femenino, soy un apasionado de las formas. Me gustan las mujeres. Tengo una parte femenina muy marcada en mi interior. Las pasones desatadas (muchas veces pienso que soy más del Romanticismo que del Surrealismo ).
Me han criado tres adorable damas: mi madre y mis dos hermanas. Me he rodeado siempre de mujeres. La mujer lo es todo. El hombre sin ella es insignificante ante el universo de la humanidad. Somos fuertes con ellas, débiles sin ellas. Ellas; las musas, dan la vida, la luz, la inspiración y motivación. Máximo respeto.
Mis pinturas son pura naturaleza. Esta no siempre es maravillosa, muchas veces es cruda y nos deja algo atónitos y sorprendidos. Por tanto por que debería cambiar mi naturaleza interior a la hora de pintar? Cambiar mi estilo para vender o seguir pintando de forma natural? Lo tengo claro, damas y caballeros. Me gustan las críticas cuando muestro mi obra al público. No quiero silencios, quiero me machaquen con palabrería y diversidad de puntos de vista. Llevo 23 años oyendo de todo y en estos, creciendo personal y artísticamente. No he cambiado un ápice mi obra (solo esta ha hecho un cambio notable en los tonos pasando de oscuros y fríos a luminosos con una paleta de color alegre) su temática sigue más viva e intensa que nunca y hoy por hoy veo venir que empieza una nueva época de plasmación más visceral, bizarra y pura como nunca antes. Parece que vuelve la crudeza y espontaneidad de mis años de adolescencia. ¿Preparados?

Toni H Carné – Septiembre 2015