El Ser humano: juguete de Dios

Detalle "Paraíso"

Se dice que hace mucho tiempo todo era Oscuridad y no había nada más… Dios por aquel entonces, permanecía en un total aburrimiento. Viéndose más solo que la una, hizo la luz: “Para ver hay que iluminarse y para renacer hay que salir de la oscuridad y brillar como nunca”. De este modo puso un sol bien hermoso que iluminaba los días y todo se llenaba de alegría y energía… luego creó una luna embriagadora que reinaba las noches en silencio y relajante existencia… ¡Ya no todo era oscuridad! Pero Dios, seguía aburrido pese a ello. Decidió crear la tierra. Como con un pedazo de barro la moldeó con sus manos y le dio una forma redonda, le puso mares, ríos, plantas y árboles que crecían frondosos. Luego lanzó millones de estrellas en el cielo (diferenciando claramente el horizonte que separaba una cosa de otra) y creó nuevos planetas; bien redonditos con multitud de formas y colores. La cosa pintaba mucho mejor, tenía un interesante diorama pero no del todo completo y, añadió animalitos y peces, aves que volaban por el cielo… Los bichos comían, copulaban, correteaban libres y Dios contento y exultante contemplaba su creación pletórico. Todo se formó ante sus ojos según sus planes. La tierra se llenó de color, tenía tonos marrones, ocres, amarillos y verdes. Había vegetación, cascadas rompiendo en las rocas y se olían las flores, todo esencia, respirándose oxígeno puro. Naturaleza pura. Pero aun faltaba algo, lo más importante, pues nada de lo que había creado hasta entonces se parecía a él…porque realmente, Dios necesitaba otro tipo de compañía, algo más cercano, alguien con quien jugar, alguien con quien poder desahogarse y salir de la rutina en la que seguía pese a todo ese elenco de animalitos y formas vivas… Y así, creó al hombre. Le llamó Adán. Este nació de la tierra y parece ser que como excusa para no aburrirse se le encomendó la misión de poner nombre a los animales, reconociendo el terreno donde pasaría sus casi 1000 años de existencia… pero, pese a ello, Adán no estaba satisfecho; se veía solo y a Dios (que no le hacía mucha gracia la presencia del muchacho deambulando) se le ocurrió una grandísima idea: Creó a la mujer; la perfección absoluta!! y la llamó Eva. Nacida de la carne de Adán (para ser exactos de una de sus costillas, curiosa parte elegida para poder crear a la fémina) Eva para nada era un saco de huesos; tenía curvas delimitadas y buenas carnes. Era la máxima belleza en mujer, así como Adán la belleza en un hombre. Dos cuerpos humanos puros, con sus cerebros pensantes, sus ojos y boca, que hablaban y andaban con sus dos piernas y gesticulaban con sus dos brazos, todo un portento; ellos tan distintos en comparación con lo que se movía por allí. Lo que más inspiró a Dios fue marcar la diferencia entre los dos personajes y, así como Adán fue dotado con un cuerpo fibrado y fuerte, pelo corto y claro, unos ojos azul verdosos, con una gran mentalidad y un pene generoso… Eva; fue la expresión de la delicadeza, de la inteligencia, de la soltura y de la superación. A diferencia de Adán, tenía un largo cabello cobrizo le llegaba hasta la cintura, sus pechos eran prominentes, no muy grandes ni muy pequeños, con unos pezones bien marcados y en lugar de un pene colgando en su entrepierna, tenía una línea vertical con dos labios cerraditos que guardaban en su interior la flor de toda flor. El misterio de todo misterio, la entrada al vientre, uno de los lugares más significativos, cruciales y decisivos de la naturaleza, protegida entre pequeñas montañas que escondían un profundo y maravilloso valle de creación y vida. Dios tenía claro que tanto el pene de Adán como la vagina de Eva iban a ser dos elementos clave y por ello el no formaría parte más en el proceso creativo, pues a partir de ahí, el bello Adán y la bella Eva se encargarían de esa tarea de engendrar, educar y civilizar a sus futuros hijos e hijas. El hombre plantará su semilla dentro del cuerpo de la mujer y como flor fecundada, alimentará una nueva vida que nacerá en su interior hasta su nacimiento y expulsión al exterior. De los fluidos interiores y viscerales a lo exterior y físico. De la oscuridad a la luz.
El todopoderoso se excitó sobremanera, ya tenía su mundo terminado y rediseñó en él un curioso y maravilloso jardín donde Adán y Eva, vivirían juntos, mientras mantendrían y cuidarían de todo el entorno. Para estar tranquilo en sus momentos de reposo, se encargó de poner unos angelitos custodios con la misión de vigilarlos.
Ya podía Dios jugar en sus momentos de aburrimiento siempre que quisiera y mientras los dos personajes, algo perdidos e inocentes, deambulaban por ahí, Dios entonces dio un nuevo paso emparentándolos para ver como se relacionaban. Los dos humanos, con el paso del tiempo empezaron a experimentar sensaciones por si solos. El ir desnudos y verse tan diferentes el uno del otro anatómicamente, les llevó a probar y palpar esas diferencias. Adán tenía cada vez más erecciones y Eva sentía un caluroso cosquilleo en el estomago. No tardaron en sentir fuerte atracción más allá de lo cerebral y las fuerzas del universo hicieron que la llamada de la naturaleza se hiciera notable.
Tras la experimentación y descubrimiento, follaron como locos, presos de objeto del deseo y de una pasión irrefrenable. Rodeados de animales y bellos parajes, debajo de un manzano hicieron el amor. Una curiosa serpiente permanecía cercana como observando la situación. Todo se mezcló en ese momento como se mezclaban esos dos cuerpos, juntos en tremendo y maravilloso frenesí. Dios el primer voyeur de la historia, contemplaba los hechos ahí arriba. Poco después decidió participar en el juego ¿Para qué si no lo había creado?
A veces Adán se aislaba en su mundo, gustaba de experimentar con su cuerpo, sentir las sensaciones que le producía el tocarse a sí mismo, mejorar y ampliar sus experiencias sexuales, controlar su eyaculación y elevar mucho más los placeres. Eva y el creador, entonces se pegaban el lote. Dios aparecía benevolente sin avisar y sin abusar de ella sexualmente, disfrutaba de Eva, que era todo carácter autoridad y control. Para nada un simple objeto… si ella se lo permitía, dejaba al todopoderoso mirarla y alguna vez incluso tocarle un poco partes de su cuerpo que él había creado con tanto cariño. Esas curvas, esos senos, esas nalgas prominentes… “Adán era un onanista y Eva la puta de un voyeur”. Toda una aventura darse ese placer esporádico. Cuando la tarea requería de pasión, romance y contacto sexual, el todopoderoso lo dejaba para la joven pareja. Cada uno a lo suyo.

Adán y Eva convivían junto con Elfos y Elfas, con bellas y juguetonas Ninfas nacidas de las montañas, de los bosques y los ríos. Poco a poco probaron el pecado (la serpiente era muy pícara) y la desobediencia. A Dios le cabreó sobremanera. Su creación se estaba descontrolando! Decidió poner orden y mandó a los ángeles custodios controlar la situación, incluso puso un dragón de 8 cabezas para ser el vigilante del jardín, pues con el tiempo lo poblarían miles de animales y personas, correteando y cortejándose al libre albedrío. (El bicho de las cabezas pero, se limitaba solo a observar y dormir parte del tiempo).
Dios no se lo puso fácil a la pareja, les dejó seguir con sus tareas y su maravilloso modo de vida, les encomendó nuevas misiones para que se espabilaran viviendo la vida sin tantas comodidades y lujos. Tocaba hacer ver lo que es trabajar, sufrir y vivir sin esas facilidades y no tantos medios a su alcance. Un castigo ejemplar.
Tiempo después los dos humanos fabricaron su casa, dejaron de dormir debajo del manzano y cuidaron de un huertecito que se trabajaron juntos. Tuvieron tres hijos bien majos y dos de ellos con los años fueron claro ejemplo de bien y de mal…. Ya nada fue lo mismo y ahí empezó otra aventura. El todopoderoso creador seguía con su afán juguetón. El ser humano iba madurando y formándose en la vida y no todo iba a ser color, alegría y paz. Así como el señor creó el paraíso, también creó el infierno. Algunos de los ángeles que custodiaban el jardín de las delicias empezaron a volverse algo paranoicos y uno de ellos, cayó en el deseo oscuro y en la malevolencia. Este, molesto con esa vida rutinaria y harto de ser un objeto de Dios, se pasó a la oscuridad y descendió al infierno que el mismo creador había diseñado para albergar los males y proferir los mayores castigos y depravadas torturas para los que se pasaban de la raya. “Que mejor lugar para engendrar el mal y realizar fechorías…” Dios lo tenía todo previsto. Satán antes conocido como Lucifer, un ser de cuerpo negro como el carbón, de ojos oscuros y grandes cuencas, con unas manos de largos dedos y afiladas garras… Era la mejor creación del todopoderoso, su lado opuesto, pues de todo lo que hizo hasta entonces, este personaje, era el ideal más inquietante, excitante y morboso para controlar y castigar a los pecadores; Como iba el hombre a afrontar esos lugares? Cielo e infierno:

“Vamos a dar al Ser humano la posibilidad de escoger, de luchar consigo mismo y contra sus semejantes… podrá ser bueno o podrá ser malo. En su lucha y en su delirio ¿donde lo juzgaremos? ; En el purgatorio.”
Si el Infierno ya era un “subidón”, el purgatorio iba a ser la locura y el éxtasis en su máxima expresión. Allí los peores vicios, pecados, pensamientos impuros y hechos depravados engendrados por todo ser, pasarían para luego tras el juicio, ir a un lado u otro. Además Satanás podía disfrutar de los placeres que Dios no se permitió con Eva y mantenía con ella relaciones brutales siempre que este así lo necesitaba, forjando en ella su lado más perverso y despiadado… La Puta del Demonio.
Ya Dios completó su creación y compartía toda esa aventura con su otro yo, Satanás; su lado más perverso y rebelde. Juntos forjaron ese Jardín y juntos se repartían lo bueno y lo malo.
El tablero de ajedrez ya estaba ultimado. Dios tenía todas las piezas colocadas y disponía de todos los elementos para ver como sus creaciones iban evolucionando.
El jardín de las delicias era la vida y la muerte, la razón y la locura, el sexo y las pasiones desatadas… “Paraíso” “Purgatorio” e “Infierno“.
Ante sus ojos el ser humano, era el juguete de Dios!!

Texto inspirado en la “Biblia” y basado en la “Trilogía del Jardín” (Toni H Carné 2013)
Toni H Carné – Mayo 2014

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